En la cocina.

Actualizado: 30 de dic de 2018

Uno de mis medidores de Amor propio es LA COCINA. Ya está. Podría terminar aquí un post con título claro y que te invita a reflexionar. Podría. Condicional. No lo haré.


Mi cuerpo emocional se nutre de relaciones, experiencias, afecto y un largo etc. Si, por ejemplo, mis relaciones están llenas de miedo, odio, rencor, celos y demás vibraciones densas, es evidente que emocionalmente sólo sobrevivo. Existen pocos momentos de equilibrio y sosiego emocional que me hagan sentir plenitud y felicidad.


Mi cuerpo mental se nutre de pensamientos, lecturas, vídeos, conversaciones etc. Si, por ejemplo, mis conversaciones están llenas de quejas, críticas, superficialidad y demás dinámicas tóxicas, es evidente que mentalmente sobrevivo. Y por eso tendré pocos momentos de claridad y concentración, los que me llevan a sentir confianza y autoestima.


Mi cuerpo físico se nutre de oxígeno, la luz del sol, agua y alimentos, básicamente. Si, por ejemplo, mis alimentos están mayormente procesados, con exceso de azúcar y/o sal, refinados y químicamente alterados, es evidente que físicamente sobrevivo. No podré gozar de vitalidad y ligereza, de esa sensación de alegría al caminar, mirar, sentir y tocar.


Quiero que sepas que la base, la parte más básica de la plenitud espiritual, es un cuerpo físico vital. Sí, vital. No digo sano, si no vital. La vitalidad es sinónimo de pre-disposición a salir adelante con alegría, con ganas. Puede que tengamos alguna dolencia, alguna parte de nuestro cuerpo algo débil o resentida, pero si tenemos un organismo vital, dicha dolencia puede ser amortiguada e incluso, en ocasiones, saneada.


¿Y cómo se obtiene un cuerpo vital?


Alimentación lo menos procesada y cocinada posible, al menos, en un 50% de lo que comes al dia. Frutas, hojas verdes, frutos secos, hortalizas, verduras… han de formar parte de tu rutina. Son alimentos llenos de color, de vitalidad, de nutrientes. Es toda una experiencia llena de gozo.


Observa cómo te conviertes en alguien alegre y activo cuando tu cuerpo se alimenta de colores: tomates, aguacates, zanahorias, espinacas, mandarinas, rabanitos etc. Cuando entro en mi cocina y veo esos colores, sé que estoy cuidándome. Los veo en el frigorífico, luego en la tabla de madera para cortar, luego en mi plato favorito, y por el último, en el paladar. ¡Qué rico!


Cuando de forma habitual estoy en mi cocina, algo anda bien. Estoy tomando tiempo para preparar mis comidas. Dedico parte del día a nutrirme conscientemente. No vale cualquier cosa. No vale cualquier trozo de carne a la plancha. O una tostada con aceite, aburrida y sola. Eso es sobrevivir. Lo que vale es lo bonito, lo que está lleno de vida. Las hojas de espinacas con tomates y aguacates. La zanahoria y la naranja en un zumo. La avena con fresas y moras. El hinojo y la manzana rayados. Es tan bonito prepararse la comida, como un baño de espuma y aceites. Es un ritual de amor y ternura hacia ti.


Meterse en la cocina y pasar la mayor parte del tiempo fregando y ordenando, es como meterse en la bañera de aceites aromáticos y ponerse a fregar las baldosas.


En serio, establece prioridades, entre ellas, nutrirte.


No hace falta complicarse la vida con platos elaborados y varias cacerolas por fregar al día. Basta con un plato, una tabla de madera, un cuchillo afilado, y un frigorífico lleno de color. Come tantas veces quieras, si lo que comes es de colores y natural. Ahorras tiempo, malas digestiones, sartenes grasientas y Kilos demás.


Y ese es mi medidor. La cocina y sus colores. Poco color, demasiados procesados. Mucho color, vitalidad. Te invito a re-vitalizarte. A preparar tus comidas en forma de ritual. Quizás la frase “No tengo tiempo” está rondando por tu mente. Si te parece bien, hablamos de ello en el próximo post.


Te explico mis trucos para una alimentación 50% de color 50% cocinada. Quizás te ayuden:


- Una vez a la semana (domingo), preparo una crema de verduras para dos días. Los que termino tarde de trabajar (cena de lunes y miércoles).


- Una vez a la semana (domingo), hiervo un cereal (aproximadamente 1Kg) para las ensaladas del mediodía de dos días (lunes y miércoles)Y ya está de preparación.


Durante la semana hago lo siguiente:


Desayunos y Meriendas, dos opciones:


Zumo licuado/batido de fruta y hojas verdes. A veces hago uno muy grande para dos días. Lo conservo en el frigo. Mantiene bastantes vitaminas.


Fruta con Kéfir. Intento no mezclar diferentes frutas para facilitar la digestión.Piezas de fruta con frutos secos, acompañada de una infusión.Semillas de chía con bebida vegetal y frambuesas.


Mediodías, dos opciones:


Ensalada variada muy completa con legumbres precocinadas.


Ensalada variada muy completa con cereal integral. A veces las acompaño de alguna hamburguesa vegetal o tortilla.


En los días de frío, hago ensaladas templadas. Salteados de cebolla y hortalizas para calentar el organismo con cereales (arroz, quinoa) o legumbres.Las ensaladas llevan hortalizas y verde en abundancia.


Cenas, tres opciones:


Crema de verduras. Un buen cuenco. Cremas sin queso ni nata


Verdura al vapor con pescado a la plancha. Un tomate crudo a la mitad.


Dos huevos a la plancha y una torrada de pan.


Entre horas con hambre:Plátanos, mandarinas, zanahorias.


El fin de semana…me permito alguna cosa más procesada.


Para algunas personas, esta alimentación será excesivamente complicada, para otras, de lo más sencillo y fácil. ¡Qué más da! Es la que a mí me sienta bien y se adapta a mis horarios y rutinas y a la de los que viven conmigo.


Te invito a sentarte y ser realista con tus horarios, tus necesidades y las de tu familia, y pienses de qué forma puedes establecer un ritual de alimentación que os ayude a trataros con amor. Que entres en tu cocina no para castigarte, sino para Amarte. Para llenarla de color y presencia. Os hará sentir alegres y vitales. Cocinar para ti, para los tuyos, es el acto de amor más básico y sin embargo, de los más importantes para la salud integral de cada uno de vosotros.


Pide ayuda y hazlo como un juego, se creativo y flexible, buscando fórmulas perfectas para ti y tu familia. Haz de tu cocina un lugar bonito, práctico y acogedor. Coloca flores y un gran frutero. Compra organizadores de armarios para que quepa todo sin amontonar. Dispón de un soporte para dispositivos y deja música mientras creas tus platos etc. Y cuando llegue el acto de comer, disfrútalo. Mucho. Saboréalo. Goza. Y hazlo sabiendo que con ello, te estás amando.


¿Y tú? ¿Tienes trucos de cocina? ¿Cómo organizas tu semana? ¿Alguna sugerencia?


Nos vemos en el próximo post sobre la tan repetida frase “No tengo tiempo”.



Un abrazo,


Teresa


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