El perdón.


Y un día me veo gris.


Mi atención se centra en las carencias que creo tener. Mis pensamientos se enredan en ideales y comparaciones que me sugieren cómo debería de ser, que debería tener, cómo debería actuar. Y en comparaciones, siempre pierdo.


Me angustio porque siento que no soy suficiente, que pudo haber sido diferente, y no lo conseguí. Mis pensamientos entran en una dinámica autodestructiva.


Alguien se acerca a mi sonriéndome, y no entiendo porqué lo hace. Me mira con amor, y yo le devuelvo miedo. Y entonces dos son los que quedan atrapados por el miedo. La sensación de que faltan cosas, faltan sensaciones, falta plenitud. Y una ola de miedo invade el entorno, y todo se vuelve gris.


Yo no soy suficiente. Las personas que me rodean no son suficientes. El mundo no es suficiente. Y no puedo estar alegre y sonreír si todo está gris. El miedo ha ocupado no sólo mi pensamiento, también mi cuerpo. Y este se angustia. Respira débil y miedoso. Y la apatía aparece. Y la tristeza aparece.


Siento un nudo en el pecho. Siento dolor. Y mis ojos rompen la última capa de protección y lagrimean. Lloro. Al principio con timidez. Sólo al principio.


Siento dolor. Lloro. Ya sin timidez. Dolor de no llegar. Dolor de carencia. De insuficiencia. De confusión. Me ahoga el miedo. Sigo notando el nudo ahí. Y sigo llorando.


Arranco el dolor de mi cuerpo. Aparece el llanto.

Por fin, lo veo salir y lo contemplo.


Siento placer.


Cada arranque de llanto me da placer. Y provoco la expulsión una y otra vez.


Y suspiro. Aún lagrimeando. Y sigo dejando salir los restos de dolor.


Y suspiro aliviada.


Aparecen silencios momentáneos. Pequeñas expulsiones de aliento.


Miro a través de la ventana. Silencio. Alivio. Contemplación.


Mis manos abrazan mis hombros. Mi cabeza se reclina suave. Mis ojos se cierran.


Aparece el perdón.

Me perdono. Me acepto.


Suspiro profundo.


Me quiero. Intensifico el abrazo sobre mí.


Me quiero mucho.


Me quedo abrazada. Me siento. Me doy.


Y mi pecho pide abrirse de nuevo.


Suelto el abrazo. Siento mi pecho pleno. Mis manos quedan sobre el regazo.


Contemplo a través de la ventana.


Mis ojos miran con amor.


Hay más luz cuando abro los ojos. Cuando mi pecho se abre. Y contemplo.


Se acerca alguien. Lo miro. Sonreímos. El amor penetra en el momento.

Le hablo. Con amor. Con perdón. Con(m)-pasión.


Todo está bien.

La vida ES.

Todo ES.


Me perdono. Me acepto. Me quiero.

Te perdono. Te acepto. Te quiero.



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El perdón.